ESPACIOS DE CALIDAD EN LA RADIO MEXICANA ¿ Cómo comenzar a trabajar en red después de los talleres de enero 2005? A partir de la propuesta general de la investigación cada una de las universidades interesadas comenzó a trabajar con su propia dinámica. Unasdecidieron primero monitorear el cuadrante de su ciudad, otras buscar datos sobre la historia de la radio local, algunas más se propusieron levantar una encuesta o enlistaron los requisitos de calidad que en lo técnico debe reunir un espacio radiofónico y hubo quien elaboró un manual para uniformar la codificación de datos. La pregunta es ¿cómo dar el primer paso para articular la red? Es obvio que necesitamos elementos comunes, pero era necesario también que cada universidad participante incursionara en sus áreas de mayor afinidad. Desde éstas es posible encontrar el vínculo con otras universidades para que, sin abandonar esas áreas preferidas, sea posible comparar resultados de investigación a través de un trabajo en red. De los tres tipos de programas originalmente propuestos (informativos, deportivos e infantiles) las universidades manifestaron mayor interés por los noticiarios. Y en relación a éstos se plantea como un elemento común algo que aparece en casi todas las ciudades: la combinación de noticiarios locales con noticiarios originados en el D.F.¿En qué ciudades y por cuáles razones hay sectores de la población que rechazan o aceptan los noticiarios del centro? Ésta y muchas otras preguntas podrían ser respondidas con el tiempo y comparadas con lo encontrado en diversas ciudades. Pero antes es preciso construir colectivamente ciertos conceptos. ¿Qué es un noticiario de calidad?¿Qué elementos medibles definen esa calidad? La credibilidad que alcance el conductor de un noticiario, ¿es un ingrediente de la calidad? Todo indica que esta discusión es un punto de partida para el trabajo en red. Esto no impide que se continúen alimentando otros ángulos de la radio local que resultan indispensables como marco para esta misma investigación.Por ejemplo: el listado completo de emisoras de radio en la ciudad, en el estado o en la región es un marco necesario para conocer el universo de las emisoras existentes. La historia de cada una de las radiodifusoras es también un auxiliar de suma importancia para el marco de la investigación y puede ser objeto de una publicación específica en un plazo relativamente corto. En esta primera etapa no se trabajará en los programas deportivos ni en los infantiles de manera colectiva. La red se abocará a los programas informativos decorte noticioso buscando primero definir qué es un noticiario de calidad. ENVIA DEFINICIONES. EN EL ENCUENTRO DE MÉRIDA TRABAJAREMOS EN ESTO. Fátima Fernández Christlieb fatima@servidor.unam.mx
Elementos contenidos en los mejores espacios radiofónicos y televisivos Para cualquier asunto relacionado con estos renglones se reciben comunicaciones en: fatima@servidor.unam.mx PROPUESTA DE INVESTIGACIÓN AL CONEICC El objetivo de la investigación es detectar y describir los elementos contenidos en los mejores espacios radiofónicos y televisivos de las emisoras ubicadas en las principales ciudades de las 16 entidades federativas en las cuales la CGCS de la Presidencia tiene delegados. Dichos espacios (que pueden ubicarse en diversos géneros programáticos) no son sólo identificables por puntos de rating sino y sobre todo por ser un referente de calidad y credibilidad en una localidad o región. Con la investigación se busca mantener al día y registrar los cambios que ocurran tanto en materia de programación como en la respuesta por parte de los públicos. La CGCS ha comenzado ya un proceso de acercamiento con los medios locales a través de delegados en 16 estados para lograr un mayor conocimiento de las rutinas productivas, de la comercialización y especialmente de la recepción que tienen los mensajes difundidos. La Subsecretaría de Normatividad de Medios tiene proyectos en materia de medios regionales a través de dos de sus direcciones generales: la de Medios Impresos, responsable de levantar el Padrón Nacional de Medios Públicos y la de Normatividad de Comunicación, encargada de orientar a las diversas dependencias y entidades de la administración pública federal en la selección de los medios locales más idóneos para los mensajes gubernamentales. El proyecto de investigación comenzaría a armarse a partir de un taller a realizarse en cada una de las cinco vocalías del CONEICC: - Golfo Sureste Como fecha del taller se sugiere aprovechar el calendario establecido por las propias vocalías para su siguiente reunión. A cada uno de estos talleres asistirían los delegados de la CGCS, el director de Medios de los Estados de la CGCS, dos representantes de la Subsecretaría de Normatividad de Medios (uno de la DGMI y otro de la DGNC) y los profesores de las universidades de la región que se comprometan a participar en la investigación. El objetivo de este taller sería doble: por un lado el CONEICC comenzaría a establecer una red de investigación sobre los mejores espacios en los medios regionales de modo que pudiera afianzarse un proyecto permanente de investigación sobre el tema. Por otro lado se daría el primer paso para una posterior firma de convenio entre CONEICC y Presidencia-SEGOB. Al término de estos cinco talleres (uno por cada vocalía del CONEICC) ambas partes estarían en condiciones de precisar con qué aportación contribuirían para esta investigación sobre los mejores espacios en los medios regionales. SE BUSCA MÉTODO PARA MEDIOS Y REGIONES Fátima Fernández Christlieb Sí, así como si fuera un aviso de ocasión lanzado a una comunidad de lectores sin saber quiénes han sentido la misma insatisfacción metodológica para entrarle al tema de los medios en las regiones de México. Se busca un método que quien esto escribe no sabe bien a bien cómo convenga construirlo. Se busca hacer explícito algo que existe fragmentado y discontinuo en las diversas regiones que componen nuestro país. Se busca, con la única certeza de que ese método, si quiere perfeccionarse colectivamente y pasar la prueba de la realidad, sólo puede emerger a través de una red de investigadores enlazados transdisciplinariamente. Estas cuartillas responden a dos cuestiones principales. La primera, la convocatoria lanzada por el actual coordinador de investigación del CONEICC para generar redes de trabajo académico que constituyan espacios para fomentar la participación, el diálogo y la formación de nuevos cuadros en el campo de la investigación de comunicación, así como para diseñar y ejecutar proyectos interinsititucionales que generen información de dimensión local, regional, nacional y ¿porqué no? latino e hispanoamericana. También responden a un viejo proyecto de investigación personal cuyo primer subproducto se elaboró en los años ochenta y en el que ya se planteaba la convergencia de varias disciplinas para analizar los medios y las regiones en México (Fernández Christlieb, 1991), con la diferencia de aquel trabajo tuvo dos características que no quisiera volver a repetir: fue un ejercicio individual y se enfocó exclusivamente al ámbito de la emisión de los mensajes. A partir de ahora y como forma de vida, no tengo duda en privilegiar la investigación colectiva y el abordaje de los fenómenos de la comunicación social desde todos los ángulos posibles. Además, estos renglones surgen también de convicciones largamente gestadas y particularmente sentidas durante un periodo en el cual fue necesario tomar decisiones sobre compra de espacios en medios regionales, sin contar con investigaciones consistentes o completas. Si bien la academia ha producido un sinnúmero de teorías y métodos lúcidos y responsables para comprender las complejidades de la realidad social y para desentrañar el fenómeno de los medios de difusión en las sociedades contemporáneas, pareciera que profesores e investigadores no han logrado formar suficientes alumnos que al salir de la universidad puedan permear sus espacios laborales. Sea en las empresas privadas o sea en el sector público, lo común es encontrar una extraña fragmentación del proceso de comunicación social. Éste es atendido de manera parcial, equívoca y superficial. La convicción es que es posible en el corto plazo lograr una mejor articulación entre la enseñanza universitaria y las prácticas profesionales. Otra convicción, surgida hace mucho tiempo y verificada día tras día durante los dos últimos años, proviene del alarmante y costoso divorcio que existe entre la academia y los centros de decisión que rigen la vida pública. No me refiero al vínculo entre políticos y académicos que siempre se ha dado, sino a la posibilidad de una articulación razonada, libre, explícita y no subordinada entre el quehacer de los centros universitarios y el diseño de las políticas públicas. La propuesta de esta línea de investigación no obedece pues a una temática de moda ni a un problema local o de coyuntura. Su objeto de estudio son los medios de difusión con sus particularidades locales y sus homogeneidades globales, mirados a partir del proceso que se genera al entrar en contacto con sujetos sociales capaces no sólo de emitir respuestas, sino de convertirse ellos mismos en gestores de nuevos o diferentes mensajes. Tentativamente y a reserva de realizar una discusión colectiva, esta línea de investigación llevaría el nombre de “Espacios de calidad en medios electrónicos regionales”. Lo primero, lo referente a la calidad va por delante porque esta investigación busca trabajar con una materia prima que sea a la vez pretexto para el análisis y confección última de quienes participen en el proyecto. Se busca cerrar un ciclo que vaya del “qué hay”, al “qué nos gustaría que hubiera” para llegar al “cómo lo producimos, lo difundimos y lo evaluamos”. ¿De qué hablamos cuando nos referimos a medios y regiones ? Las regiones requieren mayor explicación. La palabra región en nuestros días no es una palabra unívoca. Estamos habituados a las divisiones territoriales de corte administrativo o político, a los límites fijados por una variedad de negociaciones cupulares en las que el ingrediente social es un elemento que apenas cuenta. Nos resultan más familiares los límites entre una entidad federativa y otra, entre un municipio u otro por razones de gobierno o de partido que por diferencias o semejanzas culturales. Éstas últimas son la clave para la resemantización de los mensajes mediáticos y se encuentran en la base del mundo de los ciudadanos, lo otro, los territorios delimitados por la historia del poder, de las conquistas o de las circunscripciones electorales, pertenece más al mundo de los emisores, del reparto de frecuencias radioeléctricas o de zonas de influencia política. Ambas concepciones son necesarias para un análisis regional de los medios de comunicación. No podemos lanzarnos al estudio de las regiones prescindiendo de la distribución territorial geográfico-política, la cual es base para tantas cuestiones cotidianas, entre ellas la organización del CONEICC a partir de vocalías regionales. Si queremos emprender una investigación sobre medios y regiones, con continuidad, en profundidad creciente, transdisciplinaria y en red, resulta indispensable explicitar , de manera muy general, lo que aquí provisionalmente entendemos por región. Esta es una tarea a la que habríamos de abocarnos quienes estemos interesados en una investigación de largo plazo, por lo pronto y como un mero pretexto para comenzar podríamos poner sobre la mesa una definición sumamente sencilla de Luis González y González. La región es el “territorio menos ancho que un reino o una república, donde se dan algunos caracteres específicos en los órdenes geográfico, económico, étnico y cultural”. (González y González, 1997, p.190 ) Aquí el historiador ya planteó un problema para quienes estamos interesados en explorar fenómenos de comunicación en un ámbito regional. En un espacio determinado se dan fenómenos de muy diversos tipos. ¿Cómo entrarle al estudio de lo regional si se trata de un asunto de geógrafos, economistas, antropólogos...y podríamos enlistar muchas más disciplinas? Este es un segundo asunto a resolver desde un inicio: ¿estamos dispuestos a romper las barreras disciplinarias para lograr unir en el conocimiento lo que ya está unido en la realidad? En un estudio como el que se pretende iniciar no podemos separar tiempo de espacio, territorio de habitantes, ni modos de subsistencia material de los modos de subsistencia cultural. En ambos modos de subsistencia influyen de manera determinante los medios de difusión. Hace casi diez años, en 1994, se llevó a cabo en Portugal el primer congreso mundial sobre transdisciplinariedad. Ahí parecería que se dio un paso definitivo en el juego de prefijos ( inter, multi, pluri...) que durante veinte años habían girado en la academia para referirse a esta necesidad de no mutilar a los fenómenos de las dimensiones que los componen. En ese congreso se llegó al acuerdo de que con el prefijo trans es posible referirse a lo que es o está, a la vez, entre las disciplinas, a través de las diferentes disciplinas y más allá de toda disciplina. Uno de los impulsores del concepto de transdisciplinariedad , Basarab Nicolescu afirma: “su finalidad es la comprensión del mundo presente, uno de cuyos imperativos es la unidad del conocimiento” (Nicolescu,1996, p.66 ). ¿Porqué en medios electrónicos? Porque urge más elevar la calidad en éstos que en los impresos, pero cabe aclarar que si bien la televisión tiene un gran impacto y es fundamental contribuir a elevar la calidad en ese medio, por motivos metodológicos se comenzará, en una primera fase, por la radio. Siendo ésta de cobertura local y en su formato tradicional (el caso de la radio por internet podría abordarse posteriormente) permite analizar mejor la interacción con el grueso de la población. Medios electrónicos regionales trabajados en red. Red transdisciplinaria es la apuesta, el sueño, el proyecto que anima este aviso de ocasión. ¿Porqué en red? Porque es la única manera en que pueden emerger, con toda su fuerza, las diferencias y las semejanzas regionales. Preguntarnos por las condiciones culturales que permiten la aparición de ciertas características en un sitio y no en otro, es adentrarse más hondamente en los hechos y comprender mejor una situación. Pero más que eso: un equipo transdisciplinario entrelazado por un objeto de estudio atento a la diversidad y la unicidad y en búsqueda de un incremento en la calidad de la vida cotidiana tiene más y mejores vías para generar modificaciones en una realidad determinada. ¿Cómo se visualiza el trabajo en red? Con talleres organizados por vocalías en los que periódicamente se expongan resultados y se diseñe el método para la fase subsecuente. Con publicaciones en anuarios del CONEICC y en revistas de cada universidad donde paulatinamente se invite a académicos de diversas disciplinas a unirse a la experiencia. Con coloquios públicos organizados regionalmente que involucren, poco a poco, a la población y dentro de ella a quienes estén interesados en contar mejores medios de comunicación. ¿Todo esto para qué? ¿Qué impacto se espera en un futuro no lejano? En un terreno muy distinto, otro “para qué” de una investigación como ésta, sería llegar a probar, ante las autoridades educativas del país, que los estudios en nuestras materias requieren de esa transdisciplinariedad que rompe las barreras entre las ciencias y que se acercan más a la realidad dado que no separan fenómenos que naturalmente están unidos. También con investigaciones concluidas y con petición formal de un consejo nacional como el CONEICC podría solicitarse la revisión de las revistas arbitradas en las que se ven obligados a publicar nuestros investigadores, en vez de hacerlo en sitios y con terminologías accesibles a la población. ¿Porqué no plantear que ciertos espacios de calidad en los medios electrónicos reciban un puntaje más alto que algunas publicaciones crípticas que ni los mismos académicos leen? ¿Porqué no subvertir las rutinas de los sistemas de evaluación y buscar más beneficios tangibles en la población y menos publicaciones con más de lo mismo? No hay en esta afirmación ánimo de confrontar sino de preguntarnos, por ejemplo, por veinte años de esfuerzos en un sistema nacional de investigadores. ¿Cómo iniciar una línea de investigación como la que aquí incipientemente se expone? El inicio ya ocurrió. El 14 de marzo del 2003 en Campeche, al estrenarse el nuevo comité coordinador de CONEICC, se habló de investigar “en red”. Y en las cabezas de algunos que ahí nos encontrábamos comenzaron a brotar ideas. En la reunión de la vocalía del Valle de México celebrada el 19 de julio del mismo año, hubo oportunidad de intercambiar opiniones y dos de las universidades de esa región comenzaron ya la etapa inicial descriptiva. Para tener claridad sobre el objeto de estudio y no paralizarnos mientras se acuerda la perspectiva epistemológica, decidimos, como primer paso enlistar las emisoras de radio de dos entidades federativas: Morelos y el Estado de México. Visitar a cada una de ellas y contra su historia, detectar a las más antiguas y registrar el área de cobertura de todas, las públicas y las privadas, así como su matriz programática. Con estas monografías en mano dio inicio una primera aproximación a lo que sería la búsqueda de espacios de calidad. Definir qué entendemos por calidad es un pendiente que ya implicaría la elección de un método. Antes de ello se fijó una acotación para los espacios de calidad: en un primer momento y con objeto de poder trabajarlos en red, se eligieron tres tipos de programas radiofónicos: los infantiles (su inexistencia significa, de entrada, el desdén por un tipo de público), los deportivos (sin incluir transmisiones de juegos) y los noticiarios locales. La exposición de esta fase descriptiva, así como las primeras propuestas para el método se llevarán a cabo en una reunión de trabajo durante el XII Encuentro Nacional de Comunicación del CONEICC, el 30 de octubre de 2003 en Guadalajara. NOTAS BIBLIOGRFICAS Nicolescu, B. (1996). La transdisciplinarité. Mónaco: Éditions du Rocher. González y González, L. (1997). Invitación a la microhistoria. México D.F.: coedición El Colegio Nacional y Editorial Clío. Fernández Christlieb, F. (1991). La radio mexicana, centro y regiones, México D.F.: Juan Pablos Editor.
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